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Escrito por Luis Pineda    Martes, 06 de Julio de 2010 17:36    PDF Imprimir E-mail
Juan Manuel Santos: una oportunidad para Colombia

REUNION.  Luis Pineda, presidente de Ausbanc en reunión Angelino Garzón, el nuevo vicepresidente electo de Colombia. REUNION. Luis Pineda, presidente de Ausbanc en reunión Angelino Garzón, el nuevo vicepresidente electo de Colombia.

Juan Manuel Santos ha ganado por goleada, pero no hay que olvidar dos datos relevantes para entender su victoria: primero, la mitad de Colombia no está motivada para votar y eso aleja a las instituciones del pueblo verdadero, pues todos son colombianos, hasta los pobres y excluidos.

Segundo, Antanas Mockus ha perdido frente a Santos, pero ha vencido a todos los demás. No se ha vuelto demagogo ni radical, ni pseudo revolucionario, sino que ha mantenido un discurso fresco y luminoso, pero también institucional. Si hubiese caído en ese radicalismo pseudo revolucionario, reivindicativo y alarmista ¿habría conseguido que más de la mitad de los colombianos con derecho a voto hubiesen abandonado sus viviendas –si es que las tienen- y hubiesen ido a votarle en masa?
Juan Manuel Santos tiene una deuda con la lealtad intelectual e institucional de Mockus. Seguro que se le pasó por la cabeza –y a más de uno de sus asesores- caer en la tentación disgregadora y alarmista para todos, pero no lo hizo. Este profesor universitario y ex alcalde de Bogotá ha demostrado que tiene principios y que es un verdadero patriota.

Colombia con Uribe ha sido reconquistada por los colombianos de bien, palmo a palmo, batalla a batalla. Ya está claro, las Farc no son una opción política ni social, son un grupo de terroristas repugnantes que se financian con el narcotráfico, sin presente, y con un futuro sólo abocado al encarcelamiento en medio de la selva ó entre las rejas de una cárcel.

El nuevo Presidente sólo tiene que seguir la senda -con idéntica eficacia y acierto como la desarrolló- que su antecesor. Álvaro Uribe se movió con determinación y lucidez, pero cuidado con los atajos, pues esos éxitos luego se pueden volver en su contra por no hacerlo desde la claridad meridiana de las instituciones y en el marco de la absoluta legalidad. Los atajos en estos temas terminan siendo un error que se paga caro.

El camino correcto

PRESIDENTE ELECTO El nuevo mandatario de Colombia, Juan Manuel Santos. PRESIDENTE ELECTO El nuevo mandatario de Colombia, Juan Manuel Santos.

El monopolio de la fuerza, las armas y la violencia debe estar sólo en el Estado –y éste ser democrático- y con normas precisas para que nadie abuse o disponga arbitrariamente de éste.

Santos ha tendido la mano a sus países hermanos y vecinos, y si quiere crecer como economía solvente ése es el camino correcto. Hugo Chávez es el presidente de Venezuela casi por aclamación.

La cámara legislativa es chavista en su integridad, y tan legítimo es un Presidente como el otro en términos de institucionalidad. Chávez sí consiguió ilusionar a la mayoría de su pueblo que históricamente había dado la espalda a las urnas por sentirse excluido, marginado y ajeno a las instituciones. Salieron de los “ranchitos” e hicieron realidad el sufragio universal votándole de forma masiva.

Hugo Chávez es contundente en sus afirmaciones. Su oposición se suicidó al no presentarse a la cámara legislativa y le dejó todo el campo libre. Pero como existen posturas distintas a las de Chávez en Venezuela, y no se pueden manifestar en el lugar institucionalizado para ello –por culpa de esa oposición suicida que debería de pedir perdón por su errónea decisión- la disputa política está en la calle, de forma muchas veces incontrolada y violenta. Aún así Chávez, pese a sus postulados socialistas, no debería castigar, por puro patriotismo, a tantos y tantos venezolanos con un desabastecimiento de bienes y servicios que pone en entredicho sus postulados de eficacia y capacidad de servicio a la ciudadanía.

Productos tóxicos

El Indepabis, antiguo Indecu, debe ser un instrumento de fomento del consumo, de potenciación de la libre competencia, y no una policía represora que a la postre se muestre ineficaz para al fin perseguido. A la República Bolivariana de Venezuela, a los venezolanos, les conviene tener relaciones constantes y fluidas, de todo tipo y carácter, con Colombia. Es bueno para ambas repúblicas. Santos lo sabe y Chávez también. Hace bien el nuevo Presidente de Colombia en tender una mano clara y leal hacia el presidente varias veces confirmado por el sufragio universal de la república Bolivariana de Venezuela. Y ello no sólo es bueno por las relaciones comerciales, sino también para avanzar en la desaparición del terrorismo. Santos tiene guerrilla, Chávez inseguridad delictiva en las calles. Ambos tienen un problema de seguridad nacional, y ése es uno de los desafíos más importantes que tienen que enfrentar los dos mandatarios.

Colombia ha crecido económicamente y sus datos macroeconómicos así lo demuestran. Pero esa riqueza no ha llegado al pueblo, y eso no sólo es malo para los pobres, es también malo para las clases medias y los ricos. Se han cerrado muchas operaciones corporativas y comerciales importantes, que mueven mucho dinero y posiblemente generan grandes beneficios, pero a nadie se le escapa que también conllevan enormes corruptelas y el pago de comisiones no siempre justificables y a veces ni tan siquiera lícitas.

VENEZUELA El presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías. VENEZUELA El presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías.

Colombia necesita un sistema financiero sólido y estable que sea capaz de refinanciar el sector de la construcción: tanto en vivienda como en infraestructuras civiles e industriales. Pero ello no será posible si existen males endémicos en el sistema financiero tales como el UVR (antiguo Upac). El UVR es un “producto tóxico”, como un mal medicamento –como una mala droga- que genera secuelas que deben ser erradicadas e indemnizadas las víctimas, no desposeídas de sus casas. El mundo al revés.

El reto económico de Santos es que triunfen los que lo hagan bien, los buenos empresarios. Que el foco se ponga en que los consumidores sean bien atendidos, no vilmente engañados ni empobrecidos. Si las empresas y los empresarios lo hacen bien, la economía colombiana será sostenible y confiable. Si se dirige a las clases medias y llega a ellas, lo cual no hizo Uribe, se conseguirán los objetivos. Hay que pasar del engaño a los clientes al “pacto de ganar – ganar”.

Que las transacciones comerciales sean positivas para ambas partes. Uribe no se preocupó de la economía real. Puso el foco de la inversión en Colombia, sí, bien hecho, pero más de la mitad de la población en la pobreza desluce su mandato.

Colombia tiene que apostar por la economía real y no cometer los errores del pasado. La gente sueña con grandes operaciones que generen grandes beneficios, pero son muy pocos los que las consiguen. Es mejor centrarse en cosas más cercanas y más reales: una sociedad con trabajo en la que las pequeñas y medianas empresas generen estabilidad y confianza. Santos tienen que aportar y poner en valor el concepto consumidor.

Los empresarios generan empleo si existe un mercado de consumidores que crean que los bienes y servicios que se les ofrecen son serios y confiables, y que saben que si se les engaña habrá instituciones que les defenderán (públicas o privadas). Igual que se ha conseguido que los colombianos viajen de ciudad a ciudad con normalidad y que reconquisten su patria, hay que hacer que los “caminos” de la venta de bienes y servicios en el ámbito del libre mercado –centros comerciales, tiendas, mercados, puestos- sean seguros y que no haya “asaltantes” que destrocen las expectativas de los compradores y arruinen el esfuerzo que realizan por pagar esos bienes y servicios.

Angelino, el paladín

Desde luego, el nuevo Presidente lidera el proceso, pero el vicepresidente, Angelino Garzón, puede muy bien ser el ejecutor adecuado porque tiene la sensibilidad social y las cualidades políticas necesarias para ello. Está en una posición clave para absorber la realidad del país y hacer que el Gobierno esté atento a esas necesidades. Su pasada postura  no es un demérito sino todo lo contrario, y ello le lleva a tener una visión cercana y real de la sociedad en su conjunto.

Porque en Colombia no sólo votan los que están cerca de los gobernantes y los núcleos de decisión, los pobres también votan, aunque la mayoría de las veces se abstienen, y ése es el objeto: que se tenga en cuenta a los pobres, que se incorporen como colombianos de pleno derecho y actividad. Ellos también son consumidores y Angelino Garzón es una persona que les entiende y sabe cómo gestionar sus demandas dentro del ámbito institucional.

No me cabe duda de que es el mejor paladín para que las clases más desfavorecidas de Colombia se integren con normalidad en una sociedad y en una economía de la que forman parte, y además, les  pertenece. Para ello es fundamental que se otorgue un apoyo institucional real a las asociaciones de consumidores y que los supervisores de las distintas áreas –que han fallado estrepitosamente en todo el mundo en la gestión de la crisis global- cumplan con su papel y sepan detectar, prevenir, corregir y castigar las anomalías y las infracciones que se puedan cometer en el mercado. Ello será el mejor síntoma de que el Gobierno lo está haciendo bien.

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